Ser testigos del Resucitado en medio del mundo.
Nadie se propone un día convertirse en testigo. Sería ridículo organizarse la vida para «dar testimonio» o para dar a conocer mi fe. Sencillamente vive su experiencia, trata de ser fiel a Dios, a veces tiene alguna ocasión para comunicar el secreto de su vida.
El testigo no pretende convertir a otros: vive convirtiéndose él; no trata de salvar a los demás: vive su propia experiencia de salvación; no se esfuerza por hacer crecer la Iglesia mediante la adhesión de nuevos miembros: vive abriendo camino al Reino de Dios en la vida de las gentes. ¡Feliz Pascua de Resurrección!
Ser testigos del Resucitado en medio del mundo.
Nadie se propone un día convertirse en testigo. Sería ridículo organizarse la vida para «dar testimonio» o para dar a conocer mi fe. Sencillamente vive su experiencia, trata de ser fiel a Dios, a veces tiene alguna ocasión para comunicar el secreto de su vida.
El testigo no pretende convertir a otros: vive convirtiéndose él; no trata de salvar a los demás: vive su propia experiencia de salvación; no se esfuerza por hacer crecer la Iglesia mediante la adhesión de nuevos miembros: vive abriendo camino al Reino de Dios en la vida de las gentes.
Archivado en:
Reflexiones
0 comentarios:
Publicar un comentario